martes, 7 de mayo de 2013

Life in the Cusco

Bueno, sinceramente Cusco me está tratando muy bien, pero sería un conformista si no hiciera algunas críticas que van surgiendo en la cotidianeidad de la ciudad. Es la primer ciudad de Latinoamérica que veo tan limpia, tan histórica y moderna al mismo tiempo, y tan preparada para el turismo, y ahí está el punto de inflexión. Considero que una cosa es prepárala para el turismo, como puede estar preparada Buenos Aires,  y otra muy distinta es hacer de Cusco un “gringoland”. ¡ESTAMOS EN PERU! Qué país tan hermoso, tan peculiar, es una lástima que la gente no pueda darse el gusto de conocerla. El que no sabe ingles en Cusco no sabe moverse por Cusco, el que no cobra en dólares no podrá conocer Machu Pichu, y quien no esté familiarizado con la música de moda en el hemisferio norte, bueno, no pasará un momento tan grato en sus boliches. Trabajo en una empresa de rafting y en un hostel, y en ambos lugares se maneja el inglés. En la empresa las ventas se hacen en inglés, los carteles dicen “one day rafting”, “three day rafting lvl V”, etc. que no está mal que lo pongan, pero sinceramente me parece más lógico que eso esté entre paréntesis después de un “rafting de un dia” o “tres días de rafting nivel V”, las ventas se hacen en inglés, los guías dicen “forward” “back”, “left” “right”, cuando deberían decir “adelante” “atrás” “izquierda” “derecha”, y en el video que se les edita a los clientes, se escucha, de fondo, música gringa que los gringos ya conocen, para que se vallan felices, lo que, a mi opinión, carece de sentido. En África está el mejor rio del mundo para hacer rafting, imagínense un grupo de argentinos que va, entra a la empresa y los africanos le digan “pasa che, vení vieja, hace rafting”, y después ver un video de uno mismo haciendo rafting en África con Damas Gratis de fondo (sin desmerecer a damas gratis que me parece brillante), ¿no estaría mejor un tema bien autóctono con buenos tambores del lugar?. Imagínense después en una discoteca, llena de argentinos,  en el medio de ese continente, donde solo pasen cumbia, reggaetón, etc, etc, etc (como en casa), y que uno, después del boliche, se valla a dormir a su hostel donde sirven asado, empanadas, vino y juegan al truco. Seguramente la pasaría barbaro, pero ¿Qué sentido tiene viajar sin poder sumergirse en la cultura del lugar a donde uno va?, ¿Qué sentido tiene conocer Cusco si el gringo no aprende ni a decir “hola”, ni sabe lo que es una chicha morada,  y termina su jornada comiendo una Burger en Mc Donalds y un cafecito en Starbucks.   
En cuanto el hostel, uff, peor todavía. Esta hecho sobre un casco histórico de Cusco…al pedo. Parece una embajada de otro país, adentro del hostel, se habla inglés, he escuchado a dos peruanos hablando en ingles entre si (¿Por qué?). Organizan partys, donde todos los gringos se “alocan” al mejor estilo Wild-on, escuchando 50 cent, Akon, y jugando al beer-pong, nosotros, los sudacas, tenemos que preguntarles como jugar para no sentirnos “afuera”, y lo peor de todo es que cada actividad es organizada por los dueños peruanos. No hay una sola bandera de Peru dentro del edificio, las comidas son BBQ, Chiken Sandwich, etc, etc, etc.
Orgullo siento cuando empiezo a hablar con algún gringo y le digo de donde pertenezco, para que me digan “estuve en argentina che boludoo”, “aguante el asado boluoo” y demás. Pobres peruanos, cuando escucharán a un extranjero diciendo “mira que lindos cueros, pe weon”, probablemente cuando visiten una ciudad que no sea Cusco.
Y esto es, probablemente, lo que me enamoró de Bolivia. Cuando uno conoce Bolivia, conoce, nada mas y nada menos, que Bolivia. De repente uno se encuentra en un país distinto al resto, dándole a uno la oportunidad de APRENDER, de TRATAR DE ENTENDER, de ADAPTARSE y de CRECER. La primera semana, uno no sabe que comer: “Sajta de pollo”, “Picante de res”, “Salchipapa”, “Ahogadito”, “Api”, “Salteñitas” y la lista sigue. A la semana y media uno ya está bien ducho, sabe lo que es rico y lo que no, sabe que a la señora que vende comida en la calle se le llama “mamita” o “caserita”, que al cambio se le dice “sencillito” y el que no hable inglés aprende a decir “hola”, “gracias” , “cuanto sale”, etc. La gente en la calle viste ropa tradicional, biennn boliviana. Yo, personalmente, olvide casi todas la canciones que sabía en inglés, porque de nada servía tocarlas en público, las monedas aparecían cuando la gente cuando escuchaba canciones de Pappo, del flaco, zambas, chacareras y más que nada canciones de Leon. Los bolivianos aman la música que los defiende, que les aporta algo. Los peruanos probablemente también, pero Cusco apunta a otra cosa.
Bueno, esta es, probablemente, la mancha que tiene Cusco dentro de toda su perfección y su hermosura, ojalá algún día los mismos peruanos se den cuenta y empiecen a cambiarlo, aunque lamentablemente, considero más factible, y más triste, que con el pasar de los años Bolivia se “acusque”, en vez de que suceda al revés (toco madera).
Simple opinión, tomarla o dejarla, aguante Sudamérica y todo lo que tenemos para dar, para prestar, no para vender.
Adioss.
BenJAmín (no bénshamin please).